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Cómo adaptarnos a la llegada de un hermanito

11 Apr 2016

Ferpectas

La llegada de un bebé a la familia es un momento muy especial y de los más lindos de la vida. Pero las dinámicas familiares suelen cambiar totalmente cuando se incorpora un nuevo integrante, por lo que debemos ayudarnos entre todos para que esa transición sea lo más leve posible, sobre todo para los hermanos mayores.

Cuando se incorpora un hermanito, los celos del hermano mayor son un sentimiento normal y hasta lógico como consecuencia del apego desarrollado con los padres. Hasta la llegada del bebé, los mayores eran el centro total de atención y acaparaban todas las miradas. ¿Qué pasa ahora? Quienes vienen a visitarnos suelen prestarle más atención al recién nacido y, encima, los padres contamos con menos tiempo para dedicarles porque ahora debemos repartirnos.

Es por eso que para ayudarlos a adaptarse a este nuevo formato de familia, es importante que los acompañemos y les enseñemos a convivir con el bebé.

Durante el proceso de adaptación, entonces, podemos permitirle al hermano mayor que se acerque a su hermanito, que lo acaricie y tenga contacto con él, aunque exista la posibilidad de que haya “excesos” de amor. Si eso pasara y de tanto abrazarlo lo hace llorar, no debemos retarlo, sino pedirle que nos ayude a consolarlo para que vaya entendiendo y aprendiendo a cuidarlo.

También podemos pedirles a nuestras familias que nos ayuden y que cuando vengan a visitarnos no sólo le dediquen su atención al bebé, sino también a nuestro hijo mayor, para que se sienta valorado. Pero, sobre todo, nosotros como padres debemos dedicarle todos los días un ratito exclusivo para él, buscar un momento especial para jugar o para hablar.

Que el hijo mayor participe en los cuidados del bebé es un acierto: lo hace sentirse útil y le facilita mucho la aceptación. Sin embargo, hay que evitar que considere su ayuda como una obligación, porque así probablemente no se va a sentir cómodo y feliz con su hermanito.

Es posible que todas estas pequeñas actividades y cambios faciliten la comprensión de que el bebé ahora forma parte de la familia, aunque es importante entender si le cuesta asimilarlo. Y a pesar de que le siga costando aceptar a su hermano, los regalos en exceso y los consentimientos desmedidos probablemente no sean la mejor forma de ayudarlo. Una actitud serena de nuestra parte y muestras de afecto hacia los dos por igual, seguramente aceleren su proceso de adaptación.