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Yoga en el embarazo, ¿sí o no?

27 Aug 2020

Yoga en el embarazo

Desde el primer día de un embarazo el cuerpo de la mujer comienza a cambiar, crece la ansiedad y pueden surgir algunos miedos o dudas. Practicar yoga en esta etapa puede ayudar a una mejor adaptación a los cambios que se generarán y, a su vez, ser más conscientes de ellos, para entenderlos y lograr vivirlos plenamente.

La antigua disciplina del yoga se basa en la búsqueda de la armonía entre cuerpo y mente, una manera para aprender a escucharnos a nosotras mismas. El yoga en el embarazo permite a las futuras mamás cuidar su cuerpo, su mente y protegerse sanamente para recibir de forma relajada al bebé que está por llegar. Este ejercicio ayuda también a aliviar molestias muy comunes durante el embarazo como la sensación de hinchazón, las estrías, los dolores de espalda y las molestias en las piernas.

El yoga prenatal beneficiará las articulaciones de las embarazadas, manteniéndolas más flexibles y también ayudará a entrenar y mantener el sistema muscular, estimulando la circulación, colaborando con mejorar la relajación.

Efectos positivos de la práctica de yoga durante el embarazo:

Oxigenación y circulación. Durante el embarazo, el útero presiona el diafragma y los pulmones, llevando a que, a medida que crece la panza, la expansión en la respiración sea cada vez más reducida. El yoga ayuda a la liberación de tensiones musculares y mejora la respiración. Así se favorece el incremento de oxigenación de la sangre y del bebé. De esta manera, se mejora la circulación y oxigenación de la sangre saludable hacia la placenta.

Elasticidad. Durante el embarazo, la franja muscular del periné debe ser más elástica para permitir el paso del bebé por el canal del parto. Muchas posiciones del yoga actúan sobre esta zona y ayudan a atenuar las contracciones.

Posición. A medida que el embarazo avanza, la pelvis se desplaza hacia delante y la curva lumbar se acentúa. El yoga ayuda a estirar la espalda y a distribuir bien el peso.

Tono. Los estiramientos también resultan beneficiosos para la preparación del parto, ya que tonifican los músculos. En el yoga se realizan muchos estiramientos.

Relajación y anti-estrés. La ansiedad y el estrés que acompañan al embarazo puede mejorar con la repetición de un sonido, una sílaba, una palabra o una frase que ayuden a liberar la mente (conocidos como mantras).

Esta conexión con nuestro interior ayudará también a ir aceptando los cambios que suceden en el organismo durante la dulce espera, al embarazo y a mantener un vínculo relajado y repleto de amor con el bebé. Estas emociones son muy importantes durante el tiempo prenatal y también durante el parto.

Las futuras mamás pueden empezar con las clases de yoga a pesar de nunca antes haber practicado. No obstante, a medida que avanza la gestación, se deben ir evitando posturas que puedan hacer perder el equilibrio, de manera que se evite cualquier mínimo riesgo. En el segundo trimestre, el yoga prenatal sustituye las posturas que requieren que estés acostada sobre la espalda por otras que requieran menos esfuerzo, para no poner demasiada presión sobre las venas principales con el peso del útero, lo que disminuiría el flujo sanguíneo del corazón.

Aquellas mujeres que ya practicaban yoga previamente a su embarazo, seguramente puedan seguir haciéndolo sin problema. De todas formas, es recomendable consultar cada situación personal con un médico de confianza.

Quienes quieren comenzar a practicar yoga por primera vez y están embarazadas, se recomienda empezar con las clases luego de las 12 semanas de gestación. También es necesario consultarlo con un médico de confianza cuando se tenga la iniciativa de practicar.