vida sana

Sororitá

03 Mar 2016

Por: María Noel Rabuñal Cantero.  Escritora, Comunicadora.

Una mirada cómplice, una noche de intuición, una innata observación al universo exterior. Allí, donde el ultimo rayo de sol deja se cegar tu visión, comienzan a acomodarse las pupilas, se agudizan los sentidos y damos un pequeño giro.  Del otro lado del majestuoso Astro en el poniente, nuestro hermoso Satélite en el saliente.

Hoy, Luna Llena…

Con el último cantar de los pájaros asoman las primeras acompañantes estelares. Senderos color plata, al final, una bella fogata. Multitudes faldas expectantes, instrumentos, cantos y variedad de danzantes.  Mesas repletas de abundancia, frutos rojos, morados y rosados. Flores por doquier, ponche y agua hasta el amanecer. Creación y donación, entre oraciones de Amor, solicitudes y entregas que vienen y van de corazón.

Coquetas y conectadas, en nuestra complicidad silenciosamente sincronizadas.

Madres, abuelas e hijas; hermanas y amigas, poseedoras de inmensos universos creadores de vida.

Brujas y charlatanas, asimilando cada una de las palabras. Alumnas y maestras, posteriormente la llegada de ancestras.

Sanadoras y artesanas, entre flores aceites y aromas, piedras, hierbas y calderos.  El don de nuestras manos en tejidos y amasados de cuidadoso gusto y diseño.

Sabias y exquisitamente bellas, poseedoras del mas sabroso polen a cual primera flor de estación.

Locamente pasionales y salvajemente emocionales.

Cuantas veces el elevar tu ojos al cielo y viste la luna brillar tan blanca y redonda, comprendiendo en ese momento mas de lo que te comprendes a ti misma?

En ese momento, donde te guiña el ojo y te abraza con su deliciosa luz, cuando las preguntas se desvanecen y te das cuenta que las respuestas afloran de tu interior como vieja información guardada en un cajón.

Es en ese instante donde te paras y miras a tu alrededor dándote cuenta que somos parte de un todo. Todas, absolutamente todas sin distinción recibimos exactamente la misma información. Consciente o no tanto, somos capaces de comprender y aceptarnos en comunión. Entre sonrisas y sigilosos pestaneos de complicidad. Momento de reconocimiento, empapadas de mágica luz asumiéndonos poderosas. Guerreras en unidad, luchadoras en si mismas.

Su luz influye directamente a nosotras y proporcionalmente a nuestro variable porcentaje de líquidos retenidos en nuestro cuerpo. Podemos observar su influencia en los destinos niveles en las mareas. Aumentando significativamente la comunicación con ella y entre nosotras mismas.

Esta lunación influye en nuestro ciclo menstrual que te encuentres y en especifico en nuestro período mas específicamente. Cuando estamos en “Nuestra Luna”,  bajo esta lunación la influencia de la luz recibida por nosotras podemos percibir altas vibraciones de alegría y aumento de plenitud espiritual.  Nos conecta y vincula con nuestra Madre Tierra, con nuestro linaje y, para ser mas concretas, con nuestra Madre. Se potencia el vinculo madre e hija, aumentando su conexión, remarcando diferencias y potenciando semejanzas entre ellas. En este momento las dos caras de la luna se hacen sentir con gran intensidad, llevando luz a la sombras y reflejando luz propia.

Comenzando a sentirte mas en ella comenzamos un camino amplio y rico en conexión, comunicación y sabiduría en unidad con el femenino.

De allí es desde donde elijo dar nombre a mi sección. Y citando a Marcela Lagarde ( antropóloga e investigadora especializada en etnología)

Sororitá = Hermandad entre Mujeres (en Italiano)

Sororidad: “…amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que se encuentran y se reconocen en el femenino, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario…”