confesiones

Mujeres de Montevideo: Laura

31 Oct 2020

Mujeres de Montevideo

“Soy profesora de educación física y trabajo con niños que viven en contexto crítico. Antes trabajé en varios clubes privados hasta que algo de la escuela me atrapó. Creo que tiene un lado humano que en otros lados no se encuentra. Ahí mi trabajo va más allá de lo que puedo enseñarle a los chiquilines de educación física y se vuelve algo bien integral.

A través del deporte, trabajamos con hábitos y costumbres. La clase se convierte en un espacio donde pueden ver que hay otra realidad además de la que ellos viven a diario. Lamentablemente, muchos de ellos se vienen de hogares que subsisten a base del tráfico de drogas u hogares donde alguno de los padres está preso o tiene problemas de drogadicción. Para muchos de ellos eso es lo normal. Conviven desde muy chicos con mucha violencia y la van adoptando como natural. En este contexto, la muerte se va convirtiendo en algo cotidiano, el proceso de duelo no existe y la violencia se va naturalizando cada vez más.

Creo que lo que más me gusta de mi trabajo es sentir que puedo crear un espacio donde los chiquilines pueden ver que es posible salir adelante y tener un trabajo digno.

Hay algo que va más allá de lo directamente relacionado con mi profesión, y es el vínculo que se genera con los alumnos. Ahora trabajo en el mismo lugar hace ocho años, entonces ya me ven como una figura muy cercana. Me acuerdo que cuando recién entré sentí muchas barreras porque, claramente, los chicos querían imponer sus códigos y modos de hacer. ‘Ganármelos’ fue un gran desafío. Pero, al fin y al cabo, ellos piden atención que es lo que todos necesitamos.

A Pipa me la traje del barrio donde trabajo. Andaba ahí medio mal y asustada y me la traje. Está conmigo hace un mes.”