confesiones

Mujeres de Montevideo: Evelyn

20 Aug 2020

Mujeres de Montevideo

“El momento más desafiante de mi vida fue cuando sufrí una agresión grave por un individuo en Chile, una agresión sexual implícita en la que estuve en riesgo de muerte… Fue cuando tenía 15 años y creo que fue el momento más difícil de mi vida. Me sentí muy expuesta, especialmente cuando las autoridades actuaban. Tuve que hacer una investigación con otra policía y fue todo un tema porque allá la policía no actúa tan rápido como aquí.

Y yo estaba arriesgando mi vida, por lo que tuve que alejarme de Santiago, irme a vivir fuera. A mí me pasó por confiada. En una sociedad como la chilena, que es sumamente machista, la mujer ya de por sí está expuesta. A nosotras nos enseñaron a ser señoritas pero al hombre no le enseñaron a no pegarnos, a no matarnos y no violarnos. En este sentido es una sociedad totalmente contradictoria.

Si te pasa algo así, creo que tenés que hablar de inmediato. Yo no me lo guardé, aunque mi familia no me creyera. Pasara lo que pasara, yo hice lo que tenía que hacer. Finalmente hubo beneficios porque el hombre terminó preso. Pero es importante hablar. Yo sé que hay muchas mujeres que no se animan por miedo, porque el marido o la pareja las amenaza y hay toda una agresión psicológica, pero hay que hablar. A pesar de las consecuencias que pueda traer, no hay que callarse.

Después de lo que me pasó, tomé varias vías de sanación. Fui por la vía psiquiátrica, porque fue a lo que me derivaron al ser un tema muy traumático. Estuve con medicamentos antipsicóticos y ansiolíticos. Por suerte fue por muy poco tiempo porque después encontré una terapia alternativa, aunque creo que todo ayudó a mi sanación.

Para mí fue muy importante aceptar que fue una situación que era independiente de que yo haya cometido un error de confiar demasiado. Por mucho tiempo dije ‘esto me pasó por mi culpa’, pero no es así.

Me cuestioné muchos años y me llevó muchísimo tiempo volver a tener novio. Pero te puedo decir que, a esta altura de mi vida y en otro país, esa etapa yo ya la cerré. Trabajé mucho tiempo para aceptarme tal cual soy: porque después de algo así tu autoestima baja y es un sacudón emocional fuerte.

Creo que cuando te pasa algo así no hay que cuestionarse tanto y hay que actuar. Actúa y toma las riendas de tu situación. Creo que los psiquiatras no te ayudan mucho porque lo único que hacen es medicarte. El psicólogo o el terapeuta te ayuda más a sacarte el miedo a que te vuelva a pasar algo así.

También es importante no meter a todos los hombres en el mismo saco. Cuesta, pero llegás a entender que todos somos diferentes. Yo soy creyente, y eso me ayudó muchísimo. Aunque no pertenezco a ninguna religión, creo en Dios y eso me sostuvo mucho.

Me hizo muy bien entender que además de tener un cuerpo físico tenemos un alma espiritual. Creo que las terapias alternativas trabajan muy bien con las emociones. Hice terapia con flores de bach y sentí que trabajaba a un nivel muy concreto, ayudándome a liberar sentimientos de rabia y pena. No es lo mismo con que las pastillas que al final te dejan dopado y, al poner un parche, perdemos la oportunidad de sanar.

Yo viví una experiencia de agresión y sé que cada día hay más femicidios: las estadísticas suben y suben. Pero las mujeres tenemos que ser valientes, no callarnos, si queremos igualdad ante el hombre. Tenemos que actuar con la misma fuerza o el mismo ímpetu. Siempre se nos ve como el sexo más débil, te exponen de todas formas, ¡hasta la publicidad nos expone! Y si una no dice ‘esto no me gusta’, nada cambia.

Sin dudas uno de los momentos más felices para mí fue cuando se dio la oportunidad de venirme a Uruguay, que era como concretar un sueño mío de viajar y vivir fuera de Chile. Sentí mucha felicidad. Me gusta la tranquilidad de Montevideo. Es una ciudad más chica y más tranquila que Santiago.”