soy mamá

Los hermanos sean unidos, por Magdalena Piñeyrúa

17 Aug 2016

Magdalena Piñeyrúa

Qué capacidad tenemos las madres y padres para inventarnos esa teoría convincente que nos cuadre con lo que necesitamos en el momento. Es genial. Qué maravilloso talento y de cuánta utilidad.

Hoy inventé una teoría casi sin darme cuenta y quedé chocha. No está en los libros ni nada, pero que alguien se atreva a discutírmela.

Venía para casa desde el trabajo, recargando energías emocionales para la jornada de mediaciones, confrontaciones y rezongos que me esperaba, cuando de repente me iluminé.

Estaba justamente meditando sobre la nueva etapa de permanente pelea entre hermanos que están atravesando mis hijos, y ahí mismo, mientras pensaba cuál sería la mejor forma de lidiar con ese tema y actuar en pos de la armonía fraternal, una pregunta apareció para salvarme: “¿Y si los dejo pelearse nomás?”.

Y ahí arrancó la catarata de maravilloso autoconvencimiento. “¿Qué puede pasar si simplemente los dejo que se arreglen entre ellos? Nada, si le saca un juguete o le pega un mordiscón tampoco es tan grave… es normal que se quieran matar a veces… los hermanos se pelean, es lo más natural del mundo… yo me peleaba con los míos y no por eso los quiero menos…además en última instancia les sirve para aprender a defenderse… yo no puedo estar mediando entre ellos toda la vida…”

Me convencí nomás y así llegué a casa, feliz y ansiosa por probar mi nueva y excelente teoría. Fue hermoso mientras duró: diez minutos y a mediar al ruedo nuevamente.

 

Por Magdalena Piñeyrúa