vida sana

La anorexia, por Belu Mare

20 Apr 2017

Hoy escribo sobre algo muy personal. Creo que es hora de hablarlo públicamente, ya que seguro puedo llegar a ayudar a muchas personas (hombres y mujeres de toda edad) y también a entender desde una mente que no sabe de qué se trata.

El tema de hoy: la anorexia.

Yo pase por eso cuando tenía 14. Sí. Es todo un tema. Durante 2 años. Y les puedo asegurar que quien no lo pasó, no lo entiende. Es un tema que la gente se ríe porque piensa que es algo estúpido dejar de comer o verse gordo o verse mal o no quererse. Preguntándose ¿por qué?

También es un tema que se usa como insulto, como para decirle algo malo a una persona que es muy flaca “ah, mirá a aquella anoréxica”. Pero detrás de todos los chistes, comentarios y prejuicios, hay una enfermedad. Y es una mierda.

Yo les voy a contar en un resumen mi historia, mi experiencia. Todo empezó cuando tenía 14 años. Aunque empezó un poco antes, pero el fondo fue a esa edad. Nunca supe bien cuál fue la razón. Seguro había muchas cosas que en ese entonces estaban pasando. De todas formas, creo que en algún momento de nuestras vidas pasamos cuando somos chiquitos por una inseguridad que te puede pegar de costado o podés ganarle. En fin, un día, todo se me fue de las manos. No sólo físicamente, sino también mentalmente.

A los 15 años fue el peor momento y en eso me voy a centrar. Soy una persona que mide 1.69 cm desde que tengo esa edad y hoy peso lo mismo que pesaba en ese momento. No soy chiquita, soy de huesos grandes. Para que tengan una idea de cómo era.

Mi punto máximo fue cuando llegue a pesar 38 kilos. Sí, 38 kilos. ¿Saben lo que era tener que llevar una almohada para poder sentarme en clase, o a cualquier lado que fuera, porque los huesos de la cola se me salían para afuera? Terrible. No tenía musculo, no tenía menstruación, no tenía casi pelo, no tenía nada. Estaba vacía. Era una bolsa de huesos. Todo se me había muerto. No tenía memoria, no tenía objetivos, no era feliz, no tenía sentimientos. Mi vida era sólo la comida. La obsesión de saber cuánto pesaba, cuántas calorías comía. Pero mis ojos no veían otra cosa más que una persona horrible que no se merecía nada.

Sinceramente la mayoría de ese año no lo recuerdo. La mejor manera que tengo para explicarles lo que en mi cabeza había: yo estaba encerrada en una jaula muy chiquita en el cerebro y un monstruo gigante se apodero de mi cabeza entera y no podía salir. Gritaba, lloraba, trataba de romperla y no había forma. No era yo, no lo fui en ningún momento. Y cuando podía salir y darme cuenta 5 minutos de lo que estaba pasando, me sentía mal y quería curarme de todo, abrazaba a mi mamá, pero enseguida, literalmente, volvía ese monstruo y me agarraba de nuevo y volvía a perder la razón.

Estaba insegura, asustada, triste, perdida y con el riesgo de poder morir. Lastimando a mis papás, a mi hermano, a mis amigos… pero lastimándome más que nada a mí. Yo era el objetivo a destruir.

Pero en serio, para que entiendan, no pensás en otra cosa, nadie te hace entrar en razón. No es fácil de entender, lo sé. Lloré meses en mi cuarto, sin fuerzas para levantarme porque me pesaban más los huesos que la fuerza que tenía. Me tenían que acompañar al baño, a comer, a caminar, a dormir, nada podía hacerlo sola. Se sacaron todos los espejos de mi casa. No saben las cosas que llegué a hacer para no comer, para desperdiciar la comida.

Sé que es una enfermedad que jamás se cura, pero se puede salir de ella. Tuve recaídas, tengo recaídas, leves, pero existen. Me cuido, aunque trato de disfrutar al máximo. Todos los días me levanto sabiendo que hoy le voy a ganar y todos los días me duermo agradeciendo que le gané otro día más. Pero también me pongo triste, tengo inseguridades como todo el mundo. Todos los días aprendo a quererme y cada día avanzo un poco más. Porque la mente humana es poderosa y tener voluntad, mucho más.

Se sale. Se puede. Con ayuda y con ganas. No les voy  a mentir, soy de esas personas que no creen en la terapia pero obviamente estuve todo un año en una clínica de anorexia llamada Aluba (creo que ya no existe mas acá) y ahí me ayudaron mucho. Con paciencia. Me daban de comer. Me mandaban tareas, teníamos terapia grupal, me pesaban para ver si podían aumentarme de peso, muchas cosas de clínica de rehabilitación.

Pero lo más importante y a lo que iba, es lo que me hizo entrar en razón. Un día llegué a la terapia obligada, como siempre, y faltaba una compañera. Una chica que estaba muy enferma, muy, que estaba ya al borde de la muerte, que ya se había intentado escapar, había estado internada con suero en el hospital, se había querido matar, una personita que ya no daba más. Ella faltaba. ¿Qué había pasado? Ella murió. Murió de hambre. La mato la anorexia. Ahí me di cuenta que ese era el camino en el que estaba, que estaba corriendo a eso pero que no quería morir. Ahí me di cuenta el riesgo de estar pesando 38 kilos y que mi cuerpo no estuviera reaccionando.

Ahí fue cuando yo pude romper la jaula en la que estaba encerrada en mi cabeza e ir directo al monstruo que me estaba comiendo y matarlo. Lo hice desaparecer. Le gané a la anorexia.

Espero que con esto se pueda entender, desde mi punto de vista, de qué se trata. Me abrí de esta forma para poder ayudar y, no les voy a mentir, no me costó. Que puedas ayudar si conoces a alguien, que pueda evitar o ayudarte si vos en este momento estás pasando por algo similar. Que pueda mandarte mucho amor y muchos abrazos desde acá. Que pueda decirte que se puede, que uno puede llegar a quererse a sí mismo, a aceptarse como es, a valorarse y a tener seguridad. Que sos vos contra el mundo y se puede. Todo se puede.

Gracias.