soy mamá

¿En qué puedo soñar?, por Magdalena Piñeyrúa

01 Sep 2016

Cuando era chiquita tenía un arreglo con mi madre: todas las noches me tenía que decir con qué podía soñar. Una estrategia anti pesadillas y malos pensamientos que ideamos para lidiar con ese bravo momento en que la nena, o sea yo, esperaba en plena oscuridad a que el sueño se dignara a aparecer.

Una gran invención de mamá que yo decidí copiarle y que aplico desde el comienzo con mi hijo mayor y también con el que vino segundo.

Las sugerencias pueden ser de todo tipo, casi una tomadura de pelo al pobre niño: “hoy soñá con que faltan 14 días para tu cumple”, “ hoy soñá que mañana vamos a ir al supermercado y te vas a subir en el carrito con forma de autito”, “hoy soñá que mañana te disfrazás de hombre araña”.

No importa la temática en sí, la cosa es que funciona y lo recomiendo.

Con esta práctica se evitan esas situaciones tan indeseables como el clásico grito nocturno desde la cama: “Mamáaaa… ¿podés apagarle el volumen a los perros que no me dejan dormir? Papáaaa… veo un monstruo en el techo, ¿me lo sacás? Mamáaaa… ¡¿por qué ustedes no me contestan cuando les hablo?!”

En fin, la imposición del sueño a soñar es una gran aliada para dormir niños felices, a pesar de que como todo en la vida, a veces se te puede dar vuelta.

Sí, hace unas noches me tocó vivirla en carne propia. El gordo se estaba yendo a dormir y me ganó de mano el muy rápido. Me dijo, con sus tiernos 4 añitos: “Ah mami… soñá que sos una muy buena mamá, y vas a ver que si lo soñás, mañana vas a serlo”. ¡Plop!