vida sana

Clean eating, ¿moda o estilo de vida?

26 Aug 2020

Clean Eating

Cuando Hipócrates decía: “somos lo que comemos”, probablemente hacía referencia a que comiendo “limpio” encontraríamos la salud y comiendo “sucio” nos enfermaríamos. Pero el emblema clean eating, en realidad, no propone algo radicalmente nuevo. Su idea central es que dejemos de lado los platos fáciles y los productos precocidos, y volvamos a la verdura, la fruta y los alimentos integrales. El principio de esta propuesta es que el cuerpo sea alimentado a largo plazo con sustancias de alto valor nutritivo y no con calorías poco útiles.

Las claves del clean eating

¿Querés comenzar a aplicar el método clean eating? La primera medida debería ser reemplazar nuestra compra clásica en el supermercado por otras tiendas: dietéticas, verdulerías y mercados orgánicos, donde ofrecen productos mucho más saludables.

La segunda (y fundamental) medida, es olvidarnos de la comodidad del delivery y la facilidad de la rotisería. Si queremos empezar a comer “clean”, tenemos que lanzarnos a la cocina casera. De esta manera podremos empezar a tomar mejor conciencia sobre lo que estamos ingiriendo.

En tercer lugar, tendremos que despedirnos de aquellos ingredientes que forman parte de nuestras comidas y, a largo plazo, no son buenos para nuestra salud.

Deberíamos eliminar las grasas saturadas y los aceites hidrogenados, ya que tienden a incrementar los niveles de colesterol y los riesgos de padecer diabetes tipo 2. La propuesta es reemplazarlos por grasas saludables como las que se encuentran en los aceites de primera prensada, en algunos pescados o en los frutos secos y la palta. También es conveniente disminuir azúcares refinadas, sal fina, harinas y arroces blancos y los lácteos. Las azúcares pueden remplazarse por azúcar integral, miel o especias (como la canela). La sal, por sal rosada o también por especias para dar gusto a nuestros platos. Las harinas y arroces, por sus versiones integrales. Los lácteos vacunos pueden ser reemplazados por leches y quesos vegetales.

También es importante, para llevar a cabo una buena cultura “clean” en la alimentación, incorporar a nuestra dieta las semillas y legumbres, y aumentar el consumo de frutas y verduras.

En cuanto a las carnes, se recomienda elegir las más magras. También es preferible reducir el consumo de alcohol y privilegiar jugos naturales y agua filtrada o mineralizada frente a las gaseosas o bebidas saborizadas. En cuanto a la organización de las comidas, se sugiere realizar 3 comidas fuertes y 2 colaciones, y el espacio entre comidas no debería ser mayor a 4 horas.

Algunos de sus beneficios

Si logramos adaptarnos a una alimentación más “clean”, podemos conseguir cierto control sobre nuestros niveles de azúcar en sangre, debido a que este tipo de alimentos logra justamente controlar esos niveles. Los carbohidratos complejos consumidos a lo largo del día (como cereales, verduras, frutas) son bajos en glucemia y ayudan a que nuestro cuerpo produzca más energía. A su vez estaríamos ingiriendo fibras en grandes cantidades, lo que ayuda a generar una sensación de saciedad en nuestro cuerpo.

Podemos comenzar a sentirnos a medida que vayamos adoptando nuevos hábitos como dormir más horas por la noche, hacer algo de ejercicio e integrar a nuestra dieta alimentos integrales.

Es un error pensar que el clean eating es un tipo de dieta prohibitiva, comer limpio no es una dieta en absoluto. Es una forma de ver la comida, aprender a elegirla y de decidir diariamente qué ingresamos en nuestro cuerpo.