cultura

Citrino: la alegría de vivir, por Lau Almeida

30 Apr 2018

Mi tercer cristal preferido luego del cuarzo rosa y la amatista, es el citrino: purificador & energizante. Es un cristal amarillo anaranjado semitransparente y una reserva inagotable de energía solar. Se dice que es un “pedazo de sol” y por ello se le atribuye un gran poder de manifestación creativa.

El citrino es una piedra semipreciosa, muy utilizada en joyería y pertenece a la familia de los cuarzos. La sustancia que le da el color, es el hierro. El nombre viene del latín citrus (limón) haciendo referencia a su color. El verdadero cristal se presenta en amarillo claro y amarillo más fuerte o dorado translucido. En Brasil, calientan la amatista a 400°, cambiándole así su valor del hierro y transformándola en citrino; éste de todas formas cuenta como un citrino natural, ya que 400° no es nada para un cristal. El cristal de manera natural natural se forma en el interior de la Tierra a través de un super calentamiento de la amatista. Por ello fue siempre considerado como el hijo de la amatista, la segunda piedra en importancia luego del cuarzo cristal; llamada la Gran Madre, la amatista representa aquella de cuyo vientre nacen los maestros, y al haber sido creado por ella, el citrino es considerado como el arquetipo del Maestro. En la Antigüedad representaba la conciencia de los maestros espirituales que habían encarnado antes como Jesús, Buda, Mitra, Hermes, Zoroastro entre otros. También representa al hombre que alcanzó un máximo de conciencia espiritual en vida, convirtiéndose en lo mejor de sí mismo.

Para la humanidad el citrino es como un puente entre la materia y el espíritu.
Entre las propiedades más comentadas está la creencia de que atrae la felicidad, armoniza las energías, se asocia a la amistad y a la meditación. Su energía es fabulosa para cuando nos sentimos tristes o deprimidas. Nos puede ayudar a recobrar el entusiasmo por la vida y la confianza en que podremos conseguir lo que nos propongamos. Así mismo, por esta razón es también un cristal de éxito, que nos provee de todo lo que necesitamos para triunfar. El citrino es un gran cristal para la meditación por su conexión directa con las energías tanto terrestres como espirituales. De este modo, lo podés utilizar para reforzar tu conexión con el mundo material y todo lo que necesites de él; así como abrir tu canal de sabiduría divina para entrar en contacto con las energías más espirituales. Por lo tanto este cristal se puede utilizar para cualquier tipo de meditación, y sin duda te sentirás reforzada por su fuerza.

Es también un cristal muy protector y amoroso, que establece relaciones cercanas con su portador, protegiéndolo y ayudándolo. En torno al citrino no hay cabida para el dolor, la tristeza o el miedo. Te da una gran satisfacción personal, eleva tu autoestima, el aprecio por ti misma, el amor propio, la autoconfianza y la alegría de vivir. Aclara tus pensamientos, te ayuda a Ser lo que sos y expresarte. Energiza tu sistema nervioso dándote positivismo, tranquilidad y capacidad de acción.

Trabaja especialmente en el tercer chakra o chakra del plexo solar, centro de la vida de nuestro cuerpo físico y de la vitalidad de nuestros cuerpos sutiles.  Por éste chakra entran los rayos procedentes del sol, los cuales mantienen vivo al cuerpo físico. El citrino emana vibraciones que fortalecen este chakra y nos ayuda a tener una vida larga y saludable. Potenciando el chakra del plexo solar, nuestros cuerpos sutiles reciben una inyección de vitalidad y son fortalecidos.

El Sol simboliza la sabiduría del Universo en fuerza dinámica. El citrino despierta el Sol Interior de nuestra propia conciencia superior, y en ese despertar, el maestro interior nace y se hace consciente. Así es como actúa el citrino, intentando hacer aflorar en nosotros la parte superior oculta tras nuestro ego y haciéndonos conscientes de nuestro Dios Interior. El Sol es el astro dador de vida y el citrino es la aurora, el amanecer de nuestro Dios o Sol Interior; por ello tiene el poder del renacimiento mágico del Ser.

Usándolo como joya permanente o teniéndolo cerca, esta piedra sagrada va trabajando nuestro plexo solar hasta transformar nuestra alma, la piedra en bruto, en oro espiritual, la piedra filosofal de los alquimistas.

El citrino nos ayuda tanto espiritual como materialmente. Despertando nuestros talentos y consciencia superior, este foco empieza a traer como un imán hacia nosotros todo lo mejor del plano material y lo más noble del plano espiritual. Durante siglos se le ha llamado la piedra de la prosperidad y se le ha atribuido la virtud de atraer riquezas materiales; esto sucede ya que despierta todo nuestro potencial. Actúa como un magnetizador y trae buena suerte en los negocios y en el trabajo. Es la piedra a la que uno debe recurrir cuando está pasando por dificultades económicas, y ella hará que aparezcan soluciones por donde menos uno lo espera y cuando más lo necesita.

Es un cristal que también tiene su relación con el calendario, de hecho está asociado al mes de noviembre. También tiene su relación con la pareja y el amor.

Además de sus propiedades para la mente, el equilibrio del espíritu, y lo material, el citrino también tiene otras cualidades que ayudan a calmar dolencias o problemas. Se emplea para eliminar toxinas del organismo o para mejorar el tránsito digestivo, para combatir la depresión, las pesadillas, la ansiedad, el estreñimiento y la diabetes. En la antigüedad lo utilizaban como talismán para protegerse contra la peste, problemas de la piel y malos pensamientos. Además, armoniza la energía de nuestro cuerpo, sanando aquellas zonas energéticas descompensadas. De ahí esa maravillosa sensación de plenitud que nos aporta.

¡Que te llenes de su poder!